domingo, 23 de septiembre de 2012

Capítulo 5


Lucas se despertó temprano. Le apetecía seguir durmiendo pero no debía. Si quería salir esa tarde, tenía que hacer los deberes y estudiar. Con un suspiro, se levantó. Se acercó a la silla del escritorio y cogió una camiseta larga y holgada y unos pantalones de chándal. No tardó más de cinco minutos en ducharse. Se secó un poco el pelo con una toalla antes de bajar a desayunar. No le sorprendió que no hubiera nadie levantado.
Regresó a su habitación y encendió su ordenador. En el rato que tardó en encenderse se dedicó a hacer unos garabatos en la última hoja de su libreta de Matemáticas. Cargó el navegador e introdujo su servidor de correo electrónico. Lo revisó. No tenía nada.
Suspiró. Entró en otra red social. Tenía varias peticiones de sus nuevos compañeros. Fisgando en sus perfiles encontró a Lena. No dudó más de un segundo en guiar el ratón hasta el botón de ``Agregar amiga´´. Esperó impacientemente hasta que comprobó que la chica todavía no lo aceptara. Se desconectó con resignación y se concentró en sus ejercicios. Aunque oyó a cada uno de sus hermanos y a sus padres, no se movió. A media mañana algo lo sobresaltó, cayendo sobre su regazo. Miró con reproche al gato. Lo apartó pero este siguió restregándose alrededor de él y tratando de trepar a su regazo. Lo cogió en los brazos y salió.
-¡Angie!-gritó-Coge a tu gato-se esforzó en remarcar el posesivo.
La niña apareció un par de minutos más tarde.
-¿Qué te pasa?-puso los ojos en blanco.
-El gato, que se me ha metido en la habitación.
-¿Y qué? ¿Te ha atacado?-se burló su hermana.
-Sabes que no me gusta que aparezca de la nada cuando estoy haciendo los deberes-se lo puso en los brazos.
-¡Mamá!-gritó ella en cuanto Lucas se giró-¡Lucas dice que Marvin le molesta!
-¡Lucas!-les llegó la voz de su madre desde el salón-¡Deja a tu hermana en paz!
-Si aún tengo yo la culpa…-refunfuñó.
Cerró la puerta de su dormitorio, demostrando así que no quería que lo molestaran.
Antes de mediodía ya tenía todo terminado. Guardó las cosas en la mochila y decidió que  ya no la abriría hasta el lunes.
Miró su móvil. Todavía no lo habían llamado. ¿Se olvidarían de él? Cogió la guitarra en un intento de distraerse. Silbó una melodía lenta mientras rasgueaba unos acordes no demasiado bien realizados.
-¡Lucas! Haz el favor de venir a comer-lo llamó su madre desde la puerta.
El chico asintió y apagó la pantalla de su ordenador de sobremesa. Se levantó y siguió a su madre.

***
Lena recibió un mensaje de Lucy en el que le indicaba la hora a la que habían quedado. Le pidió que avisara a Lucas, que a ella no le apetecía. Era una excusa para hablar con él lo menos posible. El suceso del día anterior permanecía muy claro y vívido en su mente. ¿Podría suceder eso cada vez que Lucas y ella se tocarán? Si un simple roce le producía esos sentimientos tan intensos ¿qué haría un abrazo? ¿Y un beso? No quería ni pensarlo. Sabía que no podía encontrar una excusa para quedarse en casa esa noche. Además, no lograría evitar a Lucas eternamente. Sería mejor que afrontara los problemas de frente, por una vez en su vida. Les demostraría a todos que podía ser valiente. Les enseñaría quien era Lena Britt.
No podía echarse atrás. No podía dejarse vencer, dejar de ser fuerte. Lena se quedó unos minutos pensando: ¿podía dejar de ser fuerte alguien que nunca lo había sido? Si más débil pero no era lo mismo.
-Lena, ¿te encuentras bien?-le preguntó su madre la tercera vez que pasó delante de ella al comprobar que su hija llevaba más de veinte minutos observando fijamente sus manos.
-Sí, sólo…pensaba-se disculpó con una sonrisa.
Su madre no se atrevió a decirle nada. Lena nunca había hecho cosas así. En ese tema, su marido y ella eran primerizos. Su hija siempre fuera extraña, solitaria, tímida… Ahora parecía que se empezaba a comportar como debería haber hecho hacía mucho tiempo.
-Mamá…-llamó en voz baja-Esta noche voy a salir con Lucy, Annie y Lucas. No vendré a cenar.
-Eso es genial, Lena-la felicitó su madre-¿Os lleváis bien con ese chico?
Lena asintió, distraída.
-¿De dónde dijiste qué era?
-Gloucester. Y en realidad, no lo he dicho.
-Ya me parecía que no me sonaba que hubieras…-empezó. Se calló repentinamente y observó con aire crítico a Lena.
-¿Qué?-se revolvió incómoda, casi enrojeciendo.
-Tenemos que hablar.
-¿He hecho algo mal?-le preguntó con nerviosismo.
-No, por supuesto que no…-se apresuró a calmarla-Quería preguntarte por Lucas.
La chica tragó saliva e hizo un gesto con la mano, indicándole que continuara.
-¿Te gusta?-le soltó sin miramientos.
La sangre se agolpó en el rostro de Lena.
-Esto… ¡mamá!-exclamó. Se sentía atrapada-No, de verdad que no, lo conozco de hace una semana… ¿Cómo voy a…?-se detuvo.
-¿Alguna vez te he contado la historia de cómo me enamoré de tu padre?-Lena negó con la cabeza y dejó proseguir a su madre-Teníamos poco más de 19 años. Nos conocimos en una feria de la ciudad. Yo tropecé con él y lo manché de helado-rió-Recuerdo que en vez de enfadarse, empezó a bromear. Estuvimos toda la tarde hablando. Y supe que me había enamorado.
-Mamá, lo vuestro fue diferente…-desvió el tema.
-Ya veo que no me lo quieres contar-cortó.
-Es que no hay nada que contar-protestó.
Su madre la dejó sola. Lena bufó. No le había gustado ese pequeño interrogatorio por parte de su madre. No tenía claro lo que sentía por Lucas ¡cómo para decírselo a ella!
Pensó en encerrarse en su habitación pero eso solo le habría confirmado a su madre sus sospechas.
Cogió una libreta y bajó el salón.
Quería disimular. Empezó a dibujar. Primero, unas flores. Continuó con un dibujo de un pequeño gato y terminó con un paisaje en el que aparecía un puente.
-¿No tienes deberes para hacer?-le preguntó su padre.
-Unos pocos…Pero no me apetece ponerme ahora.
-Está bien-se relajó su padre-Son cosas normales en gente de tu edad…-parecía bastante sorprendido y a Lena casi le entró la risa.
-¿Te apetece ir de compras?-le preguntó su madre en cuanto entró en la habitación-Como madre e hija...
Lena se encogió de hombros. No le costaba nada complacer a su madre.
-Puedes vestirte más…arreglada-musitó como si tuviera miedo de la reacción de su hija.
Esta se encogió de hombros y aceptó con una inclinación de cabeza. Subió rápidamente y examinó su armario. Estaba repleto de vaqueros desgastados, camisetas y sudaderas anchas. Cogió un  jersey que a su madre le gustaba y sus vaqueros más presentables. En menos de cinco minutos se vistió. Su madre la esperaba abajo.
-¿A qué hora has quedado?-le preguntó mientras salían por la puerta.
-Dentro de…-hizo una pausa para mirar el reloj-Dos horas.
-¿Quedasteis en el centro?
Lena afirmó con la cabeza.
-Entonces ya puedes quedarte ahí y yo llevo las cosas a casa. O llamo a tu padre para que venga a buscarme. ¿Qué te apetece comprarte?-le preguntó.
Lena contuvo el impulso de pedirle que fueran a mirar CD´s o libros.
-Mejor miramos por ahí-le dijo al ver que no contestaba-Están muy de moda las chaquetas negras-comentó.
Lena se limitaba a decirle que sí, distraída. Nunca le había gustado mirar ropa.
En el centro, se acercaron a las tiendas. Aunque había un centro comercial unas cuantas calles más abajo, a la madre de Lena siempre le gustaban más las tiendas pequeñas. Decía que allí era donde se encontraban las cosas más bonitas y a mejor precio.
Su madre entró en una y empezó a mirar zapatos. La mayoría, eran descalzos y con tacón. Lena miró con afecto sus botas de pelo marrón. No podía imaginarse quitárselas, se moriría de frío.
Después de esa tienda, miraron chaquetas. Elise no dejó en paz a su hija hasta que logró comprarle un abrigo nuevo, de color negro.
-¡Estarás guapísima con él!-le sonrió.
Lena le devolvió la sonrisa.
La tarde se les pasó antes de lo esperado.
-¿Te acompaño hasta el lugar donde habéis quedado?
-No hace falta… ¿Vas a llamar a papá?
-Sí, no te preocupes. ¿Te molestaría mucho que fuéramos a cenar fuera, ya que no estás?
-Qué va, mamá. Id, por favor.
-Si te retrasas, llama. Y si te pasa algo, claro-le dio dos besos-Y no vengas sola a casa, que te acompañe Lucas. Si aún no hemos llegado, cierra con llave.
-Sí…-a veces le exasperaba que su madre se preocupara tanto por ella.
Echó a andar. Para ser sábado, no había demasiada gente. La mayoría de chicos y chicas de su edad que salían, lo hacían por las afueras. Sacó su móvil del bolsillo y miró la hora. Al menos, no llegaba tarde. Según caminaba, se iba poniendo más nerviosa. ¡Iba a ver a Lucas! Era probable que él ya estuviera allí, sonriendo y buscándola con esos ojazos… Se acercó la mano derecha a la boca y comenzó a morderse las uñas.
Llegó al lugar donde habían quedado. ¿No estaban? En la distancia, divisó a Annie, a Lucy y a Lucas…
Un largo rato la esperaba. Solo esperaba no meter demasiado la pata. 

4 comentarios:

  1. oh estoy impaciente por ver como le va!! tengo muchas ganas del prox maria :)
    Un besazo, te superas cada dia cielo!

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  2. Me encanta! Pobrecita Lena, como la torturan sus padres xD
    Para cuando el proximo?

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  3. Son cortos los capitulos pero asi podremos leer varios a la semana. Lena si se enamorq de Lucas es para matarla, luego estan los padres tan protectores y curiosos. Quiero el siguiente ;)

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